Tres Héroes, 2014

René González rinde tributo a Chávez en el Cuartel de la Montaña Hace dos o tres días, releyendo la Edad de Oro, me sorprendí cuando vi el primer texto, Tres Héroes. Y digo que me sorprendí porque pensé en los tres hermanos que tenemos presos y que debemos traer, con lo cual empecé a darle taller a alguna “actualización” martiana de Tres Héroes. La visita de René a Venezuela le ha dado el pie a lo que leerán a continuación.

Por Fernando Martínez Martí, sobre el texto original de José Martí

Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al amanecer y, casi sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba a rendirle homenaje al Comandante Hugo Chávez. Y cuentan que el viajero, en el silencio del cuartel de la Montaña, cavilaba en silencio, como quien lamenta no haber podido abrazar antes al hermano de luchas. El viajero hizo bien, porque todos los americanos deben querer a Chávez como un hermano, un padre, un líder. A Chávez, y a todos los que pelearon como él porque la América fuese del hombre americano. A todos, al héroe famoso, y al último soldado, que es un héroe desconocido. Como desconocidos resultan para muchos en América y el mundo tres héroes, hermanos del viajero que llegó a Caracas, soldados postreros de la Guerra Fría y combatientes ante el horror fraguado en la sombra.

Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía. A los Cinco les han negado la libertad que les pertenece, en el imperio de todas las libertades. Su verdad trasciende, porque no son hombres que ocultan lo que piensan. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado.

Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado. De Cuba y de América son estos cinco hombres honrados, apenas el símbolo que envuelve a miles de seres anónimos, negados a la agresión permanente de una nación contra otra. Ni René ni Fernando se sentirán libres, mientras los tres héroes que guardan prisión, hermanos suyos y de tantos seres de bien, estén al amparo de la injusticia.

Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Esos tres hombres son sagrados: Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y Antonio Guerrero Rodríguez.

Gerardo ha preservado el arte de sonreír, como escudo y espada ante quienes le acusan. Tiene el mismo entusiasmo, el mismo ímpetu de aquellos años de juvenilia, en que fustigó lo mal hecho con el fino dardo del humor gráfico. Es diestro en el manejo de esa y muchas armas: las sutiles de la diplomacia, las brutales ante el enemigo en Angola, las disuasivas de la inteligencia y el compromiso con su pueblo. No le perdonaron todo el talento, y se ensañaron contra él como no lo hicieron contra nadie más. Impedido de ver a la mujer que ama, sentenciado de manera irracional y alevosa, no pudo ofrecer el último adiós a su madre ni ha podido conocer la dicha de un hijo. Pero es el hijo de muchas madres; padre de muchos hijos. Es el émulo de Nathan Hale, por ello es aún más grande ante la historia.

Economista es Ramón, pero el oro de su Título no brilla tanto como el de su bondad y la utilidad de la virtud. Si no bastara el kárate para defenderse, tendría el rostro noble y desinteresado para desarmar al agresor. Entregado a una misión por su Patria, poco supo de la evolución familiar, pero ello le regaló un nuevo árbol genealógico. Llevado a la prisión como criminal, conspirador y espía, pronto se abriría paso la verdad desde su alegato y el de los cuatro hermanos. Privado de atención a sus dolencias, no lograrán que caiga, ni impedirán que emerja. Erguido sobre los cimientos de un pueblo, su estatura desborda la cárcel y un abrazo rompeceldas sigue siendo el reto de quienes añoran verlo de regreso.

Antonio, como el Titán cubano, era un Apolo adolescente que todos los contemporáneos y contemporáneas recuerdan. Tenía desde muy joven la magia del verbo, el carisma, la gracia que sólo poseen los elegidos. Evocado como atleta detrás del balón, ganó amigos y prestigio en juegos deportivos y en el juego de la vida. Se graduó como ingeniero en construcción de aeródromos, pero le correspondió construirse otros caminos para sí y para los suyos. Es el poeta que escribe versos para la vida y hace de su vida un verso. Apresado por proteger a su pueblo de actos terroristas, hoy tiende puentes desde la creación, que lo llevan a desbordar los barrotes que intentan encerrarlo. Le niegan la atención estomatológica, pero no le borrarán jamás la sonrisa. Le niegan la libertad, pero desde su arte es más libre que todos los carceleros, quienes llegan a admirarlo.

Un escultor es admirable, porque saca una figura de la piedra bruta: pero esos hombres que hacen pueblos son como más que hombres. El corazón se llena de ternura al pensar en esos gigantescos fundadores. Esos son héroes; los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad. Su pueblo, libre, les debe la libertad de que han sido privados. Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, sino criminales.

Tomado de: Red de Universidades en Solidaridad con los Cinco, La Casa de los Cinco

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Acerca de Jóvenes por los 5

Jóvenes cubanos que luchamos desde las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones por abrir paso a la verdad y la justicia. Formamos parte del movimiento mundial de solidaridad que luchó por la liberación del grupo internacionalmente conocido como los Cinco Héroes Cubanos o los Cinco de Miami, condenados injustamente a largas penas de prisión en cárceles de Estados Unidos por el cuyo único delito de defender a su pueblo de los actos terroristas organizados de manera impune desde el propio territorio norteamericano.

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