#LosCinco Crónica de Miami

Nicolás Pérez DelgadoPareciera que en el caso de los cubanos el presidente Obama tiene miedo de Ileana Ross Lehtinen, de los dos chorros de plomo Díaz Balart, del delincuentón David Rivera y del atildado Marquito Rubio.

Por: Nicolás Pérez Delgado

Canjes de espías

La semántica, el término que se utilice, será lo de menos: infiltrado, chismoso que observa con disimulo, ladrón de secretos a otro estado, oreja, agentes secreto que no se declara, pues si se declara sería el bobo de la yuca y  no podría hacer su trabajo, o el más cinematográfico de todo: espía. Sin embargo, los espías o agentes secretos reales nada tienen que ver con el romántico y famoso James Bond, quien, de ser real, de inmediato sería capturado por llevar arma, hacer fuego con pistolas y metralletas y siempre aparecer en primer plano, pues un buen agentes debe ser inteligente, valiente, atrevido, pero cautelosos y lo más invisible que pueda.

El espionaje es viejísimo. El famoso general, estratega y filósofo de la antigua China, Sun Tzu, que vivió varios siglos antes de Cristo y famoso por su tratado “El arte de la Guerra,” señaló que “los generales que sean capaces agentes inteligentes, con espías asegurarán grandes logros. El romano Julio César, tan famoso que el quinto mes del año lleva su nombre, creó una red de espionaje que lo mantenía informado de todo lo que acontecía en el Imperio, y dicen que Moises envió a Canaan a un grupo de hombres en misión de reconocimiento.

La Rusia de los zares creo la Okhrana y luego nacieron la KGB y la NKVD, la CIA, el MI-16 británico, la Mossad israelita y la Seguridad Cubana. Muchos espías son famosos. La bella Mata Hari trabajó para Alemania durante la Primera Guerra Mundial y cuenta la leyenda que a los soldados del pelotón francés que la iban a fusilar le fueron vendados los ojos para que no cayeran ante sus encantos.

Otro fue el inglés Kim Philby, agente del servicio secreto británico que durante 30 años informó para los soviéticos. En España nació Juan Pujol, quien engañó a Hitler haciéndolo creer que el desembarco de Normandía sería por el puerto de Calais, a 250 kilómetros de distancia.

Y tan famosas como las historias de los espías es la de sus canjes. También muchas películas se han realizado sobre el tema. Pero nada de ficción tuvo en 1963 el canje  del piloto de la CIA Francis Gary Power por el legendario agente soviético conocido como Rudolf Abel.

Power fue derribado en 1960 por un cohete tierra-aire mientras realizaba en un U-2 un vuelo espía sobre la URSS. Fue condenado a diez años de prisión, pero 21 meses después fue canjeado en Alemania por el coronel de la KGV detenido en Nueva York en 1957.

Tampoco tuvo nada de ficción, y ya con el presidente Obama en la Casa Blanca, el canje efectuado en julio del 2010 en Viena y considerado el más importante desde el final de la Guerra Fría. El intercambio fue de diez espías, ocho de ellos rusos infiltrados en los Estados Unidos, por cuatro ciudadanos rusos que en la Unión Soviética trabajaban para la CIA y la inteligencia británica.

Según se planteó entonces, el 10 por 4 se realizó por “consideraciones de carácter humanitario” y principios de “colaboración colectiva.”Mucho más recientemente, el pasado 31 de mayo de este año 2014, el presidente Obama canjeó cinco líderes talibanes presos en la cárcel de la Base de Guantánamo por un sargento de 28 años, natural de Idaho, quien fue hecho prisionero en Afganistán en el 2009.  El Secretario de Defensa argumento que los cinco talibanes no estuvieron implicados en ningún ataque contra los Estados Unidos y que era justo liberar a un ciudadano norteamericano.

Ahora quedan tres, pero los Estados Unidos tuvieron presos a cinco cubanos que luchaban contra el terrorismo, y existe una pregunta fundamental: ¿Puede Washington, la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional o el FBI señalarle a Cuba un solo acto violento contra territorio estadounidense o cualquiera de sus instalaciones en el exterior?

Si comparamos, se hace incomprensible la posición del presidente Obama respecto a los tres llamados espías cubanos, en realidad tres patriotas agentes antiterroristas que se infiltraron en organizaciones contrarrevolucionarias con sede en Miami, todas ellas activas y con un largo historial de acciones criminales contra el pueblo cubano.

Paradójicamente, Obama se la da como el duro de la película por haber matado al terrorista Osama bin Laden y en Miami permite hasta que se rindan honores a confesos terroristas cuyas manos están bien manchadas de sangre. Uno de ellos, por ejemplo, participó en la voladura de un avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo.

Y mientras, un norteamericano, Alan Gros sigue detenido en Cuba, aunque no en una cárcel, sino en la habitación de un hospital donde su esposa y los oficiales de la Oficina de Intereses lo pueden visitar sin problema y dicen que se ha hecho fanático de la pelota cubana, de la cual discute con sus custodios. No obstante, permanece donde no quiere estar. Mientras, tres hombres que luchaban contra el terrorismo permanecen tras las rejas en los Estados Unidos.

Será que Cuba es una isla pequeña que los Estados Unidos sueñan con volvérsela a echar al bolsillo, como antes de 1959, y por eso, a diferencia del canje en Viena de los diez espías rusos por cuatro de la CIA, parecen no existir “consideraciones de carácter humanitario” y el norteamericano Alan Gross para ellos no tiene el valor del sargento canjeado en Afganistán.  Muchos menos, a Washington les interesarían los principios de “colaboración colectiva, como afirmaron en el 2010 las autoridades estadounidenses. Será porque Cuba carece del poderío atómico-militar de Rusia o China.

Mi amigo Irenaldo García, quien repito nada tiene que ver con el esbirro batistiano de igual nombre, dice que pareciera que en el caso de los cubanos el presidente Obama tiene miedo de Ileana Ross Lehtinen, de los dos chorros de plomo Díaz Balart, del delincuentón David Rivera y del atildado Marquito Rubio.

Les habló, para Radio Miami, ahora solo en Internet, Nicolás Pérez Delgado

Tomado de: Radio Miami

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Acerca de Jóvenes por los 5

Jóvenes cubanos que luchamos desde las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones por abrir paso a la verdad y la justicia. Formamos parte del movimiento mundial de solidaridad que luchó por la liberación del grupo internacionalmente conocido como los Cinco Héroes Cubanos o los Cinco de Miami, condenados injustamente a largas penas de prisión en cárceles de Estados Unidos por el cuyo único delito de defender a su pueblo de los actos terroristas organizados de manera impune desde el propio territorio norteamericano.

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