La inocencia de Gerardo (II) La verdadera conspiración

us-government-flagGerardo no conspiró para matar a nadie. Fueron otros, en Washington, los verdaderos culpables. Ellos y el organizador de la provocación, andan sueltos, libres. Pero Gerardo fue condenado a morir en prisión.

Por Ricardo Alarcón de Quesada

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